Al flotar, aparte de la total ingravidez sentida gracias a la densidad del agua a igual temperatura que el cuerpo, se percibe que el flotario está diseñado para aislar la mente y el cuerpo de los estímulos sensoriales externos que nos bombardean diariamente. Si así se desea, se puede flotar en total oscuridad y en silencio, con lo que se elimina hasta el 90% de las señales enviadas del sistema nervioso al cerebro, generando un estado muy profundo de relajación física y mental. Una sesión de flotación equivale a cuatro horas de sueño. Aparte de combatir el estrés y producir una mejoría acumulativa sesión tras sesión, flotar también tiene un gran número de beneficios:
Reduce la tensión muscular, el ritmo cardiaco y el respiratorio. También reduce la fatiga, el jet lag (cambio de husos horarios), los dolores crónicos (migrañas, asma, dolores de espalda y artritis), el dolor premenstrual y está altamente recomendado en el embarazo.
Mejora la circulación sanguínea y linfática, la irrigación cerebral y el metabolismo celular, aumentando nuestros niveles de energía y disminuyendo la producción de cortisol, ácido láctico y adrenalina.
Estimula la sincronización del hemisferio izquierdo del cerebro con el derecho; otorga claridad mental, incrementa la creatividad, favorece la concentración y acelera el aprendizaje; ayuda a la visualización y a la meditación gracias a que cambia las ondas cerebrales beta a alpha e incluso a theta.
Refuerza el sistema inmunológico, la sensación general de bienestar y la confianza en uno mismo al liberar en nuestro organismo endorfinas, las hormonas naturales productoras de la felicidad. Las endorfinas también ayudan a combatir el insomnio, la depresión y la ansiedad y a superar hábitos, fobias y adicciones como el consumo de tabaco y alcohol.
Acelera la recuperación física liberando la tensión muscular y aumentando la oxigenación de la fibra muscular. Además también acelera los procesos de rehabilitación de lesiones, desgarros, tirones y contracturas.
Tonifica la piel y la suaviza, gracias a las sales Epsom ricas en sulfato de magnesio.