Cuando nuestro potencial homeostático está limitado, o cuando estamos más vulnerables o susceptibles debido a una baja en la eficiencia del sistema inmune, es el momento de buscar un tratamiento para alentar los procesos de recuperación. Se debe buscar, eliminar las causas, hacer a un lado los obstáculos para la recuperación, alentando la homeostasis normal.
Los tratamientos mismos no “curan” la afección, sino que simplemente restablecen la capacidad de autocuración del cuerpo. Algunos se centran en los procesos bioquímicos, otros se dirigen a los desequilibrios estructurales, mientras que algunos tienen que ver con los requerimientos de energía o emocionales de una persona.
La quiropráctica, la osteopatía, la terapia craneosacra y los diversos sistemas de trabajo corporal van dirigidas a los desequilibrios estructurales dentro del cuerpo.
Otros métodos se centran en el mantenimiento del equilibrio bioquímico de las hormonas, las enzimas y los nutrimentos del cuerpo, para mantener una función celular adecuada. Incluyen la dieta, los suplementos nutricionales, la medicina herbolaria y la terapia enzimática.
Hay opciones que buscan restablecer el equilibrio mental y emocional e incluyen la medicina mental/corporal, la capacitación en biorrealimentación, la meditación, la hipnoterapia, la representación guiada de imágenes y la programación neurolingüística.
Los sistemas como la acupuntura, la homeopatía, la medicina energética, la magnetoterapia y la terapia neural tienen que ver con los niveles de energía del cuerpo.
Filosofía común:
Meditación es:
Silenciar la mente para escuchar la Sabiduría Interna del cuerpo.
Sus beneficios son:
A mayor reposo corporal, mayor grado de activación del cerebro y, por tanto, de la mente (alerta relajada), lo que origina reacciones más rápidas y precisas, mayor creatividad, mayor comprensión y sensación de control interno.
En el cuerpo origina:
Útil en el tratamiento de:
“La fuerza natural dentro de cada uno de nosotros es lo que mejor cura las enfermedades”